
El despertador sonó como todas las mañanas 6:23 am, Julian entreabrió los ojos y sintió el frío en los pies que lo despertó todas las madrugadas que vivió en Cucuta. Suspiró e hizo un repaso mental de lo que debía hacer durante el día; miró a Diana, su esposa, que con su tibia respiracion llenaba el ambiente.
Todavía no amanecia y la nieve había transformada a aquella mañana en las más frías que Julian recordara. Se destapó lentamente, como no queriendo despegarse del calor corporal que brindaba el cuerpo de su esposa y, recién luego del segundo pullover, tomó el coraje suficiente para adentrarse de lleno en el gélido ambiente de la cabaña.
Se dirigió a la cocina y luego de prender el hogar con algunos leños, comenzó a prepararse un café. Miró por la pequeña ventana de la cocina que comenzaba a empañarse y solo pudo distinguir la casa de los Navas, los únicos vecinos en muchos kilómetros a la redonda.
Todavía sentía el frió en sus manos...apoyó la taza de café, de la cual apenas había bebido unos sorbos, y se agacho para subir la llama del calentador, "hoy efectivamente moriremos de frió"- se dijo susurrando-cuando en un torpe movimiento y sin quererlo tiró la taza de café en el suelo la cual estalló en varios pedazos, "sin duda un mal presagio para el día" pensó mientras limpiaba el café en el piso.
Entró por ultima vez al cuarto matrimonial de la pequeña cabaña para buscar su maletín de trabajo y unas orejeras. Diana lo miró semidormida y casi sin mover sus labios le dijo:-"te vas a morír de frió"- Julian la miró, sonrió levemente y respondió en tono bajo-"no te preocupes amor, duerme"- y la besó tiernamente en la frente- ella pareció volver a dormirse y el salió del cuarto pensando en que bella que era por la mañanas. Recién cuando escuchó el golpe de la puerta Diana abrió los ojos, con el remordimiento matinal que la invadía todos los días y esa culpa que no la abandonaba en sus horas de conciencia.
Julian se había mudado a Cucuta hacia 3 años para trabajar en la empresa maderera del pueblo como uno de los supervisores generales. Al principio no le habia agradado mucho la idea, pero luego lo entendó como una forma de preparar su sueño: vivír en la Capital con Diana en una casa con jardín y tenér 4 hijos....así era el, un hombre simple, sin muchas aspiraciones mas que ser feliz con su esposa. Sin embargo aquella misma noche vería su sueño destrozado.
El único amigo de la ciudad que tenía Julian era Alvaro Montoya, un ingeniero joven, que habia gastado sus días en Cucuta y conocia hasta el ultimo habitante de aquel pequeño y helado pueblo. Alvaro y Julian siempre almorzaban juntos en un mini restoruante que alvergaba a todos los trabajadores de la maderera. Durante la sobremesa y comentando sobre los sobornos que había aceptado el intendente del pueblo la semana anterior Alvaro comentó- "mira Julian, hay cosas que son mejores no saberlas"- su amigo contestó rapidamente-"estas equivocado, yo siemre quiero saber...no importa las consecuencias, hay que ver siempre la realidad para que la vida no te tome por sorpresa"- Alvaro lo miró con una mezcla de tristeza y lastima-" justo tu lo dices"-y corrió rapidamente la vista como queriendo esquivar la inmediata pregunta-"¿Que me estas queriendo decír?". En resumidas cuaentas Julian se enteraría en aquel almuerzo lo que ya todo Cucuta sabia: Diana lo engañaba con Victor Navas, su vecino.
Las primeras 2 horas Julian no pudo reaccionar, quería no creer que su vida estaba apunto de terminar, porque realmente Diana era todo en su vida y si ella lo engañaba significaba que ya nada valía la pena. Hacía cuentas de cuando podían ocurrir los engaños, recordaba miradas, gestos, palabras de su esposa buscando alguna pista suelta que desmienta aquella pesadilla...pero solo ató algunos cabos para entender que solo el podía haber sido tan ciego de no darse cuenta que su refinada Diana pasaba las tardes en la cama de Victor, el sereno de la maderera, en las horas que la esposa de el trabajaba de florista.
Como todas las tardes Julian salió del trabajo faltando 15 para las 5, cundo el sol empezaba a caer en la cordillera. Arrancó su auto y salió hacia su casa, sin entender que iba a hacer ante la afrenta de volver a ver a su esposa.
Subió la escalera de madera que lo llevaba a la puerta principal y suspiró levemente antes de entrar. Diana limpiaba los restos de su abundante merienda; tenia un vestido rosa y sobre los hombros se habia tirado una campera para no sentír el frio que comenzaba a entrar en la cabaña-"¿amor, como fue tu día?" pregunto en tono alegre-"no se, ¿dime como estuvo tu tarde...bastante agitada (y remarcó agitado en tono sarcastico) no es cierto"?...ella no respondió. Creyendo que el estaría molesto por algunas de esas tonterias que lo fastidiaban a menudo Diana prefirió tomar la actitud que adoptaba ante todas las peleas caceras...una frialdad total hacia su esposo y un hermestismo que solo ella podía sostener.
Julian por su parte no salió de la habitacion, tirado en su cama con todas las luces apagadas pensanba en lo tonto que habia sido, en como lo veia el pueblo, en los 4 años de casado y en los 3 de novios: 7 años en total de su vida dedicados a la mujer que ahora lo engañaba con un inutil pueblerino. Acostado y ya casi sin ver nada, harto de secarse las lagrimas, un pensamiento tan oscuro como determinante pasó por su mente..."Diana merece morír"... primero lo pensó y luego lo repitió en la voz más baja que le pudo salír: "Diana merece morír"...ya sin tiempos para repasar sus sentimientos, se sentó en la cama, tomó la lamapara de la mesa de luz, cortó su cable y decidió utilizarlo para vengar sus 7 años robados.
Diana sin saberlo bebia sus ultimas horas dandose un baño de inmercion, con los ojos cerrados imaginaba ese mundo de fantasía del cual nunca pudo escapar, soñando con lo que tenía y creyendo vivír la vida que su esposo no supo darle; En ese instante Julian entró bruscamente al baño con el cable en la mano, ella solo atinó a mirar para atras, pero era demasiado tarde para defenderse, sin mediar palabras y teniendo que soportar un minimo forzejeo la sujetó del cuello con el cable y la ahorcó...no fueron más de 2 minutos, pero resultaron suficientes para asfixiarla. Su rostro quedó palido y tiezo, sus ojos al borde del estallido.
Julian salió del baño sin entender del todo que habia hecho, pero sí creyendo haber eliminado la causa de todo su dolor; Miró sus manos y en ellas no habia ni el mas minimo rastro de sangre. Sintió el ruido de los ultimos leños crepitando en el hogar y el reloj que marcaba los segundos que a su parecer pasaban más lentos que de costumbre. El silenció se apoderó, casi depronto, de toda la cabaña; Un silencio tan ruidoso que lo hizo creer que sus oídos reventarían. En ese instante su corazon empezó a galopar, sus manos temblaron y recordó nitidamente el cable todavia enroscado en el cuello de Diana; pensó que debia ocultar todo rastro del asesinato, lo que lo puso aun más nervioso. Recordó el rostro palido de Diana queriendo zafarse del cable y sus piernas salpicando toda la habitacion en un torpe intento de pararse -"la mate, mate a Diana" dijo casi sin oirse...y el panico terminó de apoderarse de todo su cuerpo; nunca antes en su vida sintió esa desesperacion, esa urgencia por huir de un lugar, ese temblor que helaba su cuerpo y no por la nieve que caia afuera, sino por lo fria que se sentía su venganza...salió rapidamente de la cabaña sin siquiera buscar abrigo y cuando estaba a punto de subir al auto su corazon rebentó, se desplomó en el piso y se hundió en la espesa capa de nieve.
Días despues los forenses detemrinaro que Diana habia fallecido por asfixia y Julian de hipotermia (como su esposa habia baticinado aquella misma mañana)...pero en realidad yo se que Julian mato y murió por amor.